Para efectos prácticos, emprender es crear un negocio en un mercado donde antes no existía. Nos puede parecer que esta definición vale para todo tipo de emprendimiento, y lo es de una forma general, pero cuando analizamos las opciones que tenemos para crear una empresa, nos damos cuenta que hay dos maneras diferentes de hacerlo.
Cada una de estas formas de emprendimiento, te llevará a actuaciones diferentes en tu negocio, ya que por sus objetivos, metodología y pasos a seguir para lograr resultados, son totalmente diferentes. La que decidas adoptar, será válida, útil y necesaria para la economía del país.
1- Emprender en una micro-pequeña-mediana empresa tradicional (MIPYME)
Esta es la forma más tradicional de emprender. Es un tipo de empresa que puedes crear para dar servicio a un grupo de clientes en un mercado local.
Estos negocios crecen para satisfacer a ese mercado, alcanzar una buena cuota de mercado y convertirse en una empresa pequeña o mediana.
Suelen tener pocos socios o ser de carácter familiar, con un equipo de trabajo estable, comprometido y a veces polivalente. Lo importante es tener el control directo del negocio para gestionar y tomar decisiones con agilidad.
Los emprendedores buscan sobre todo, generar ingresos y conseguir una autonomía laboral e independencia financiera. Si se demuestra la viabilidad y rentabilidad del negocio, no es difícil conseguir financiación: al ser un negocio tradicional los bancos lo “entienden” mejor.
Los retornos a la inversión se consiguen con relativa facilidad. Normalmente basta con gestionar bien lo que se ha planificado. La estructura de costes es tradicional con una base en el consumo de recursos de los procesos y normalmente no son externalizables.
2- Empresa innovadora: startup
Si eres un emprendedor tecnológico, la otra forma de emprender es mediante una startup de I+D+i (Investigación-Desarrollo-Innovación). Estas empresas aspiran a vender su producto o servicio de forma global, aunque pueden empezar en mercados regionales.
Los emprendedores buscan una ventaja competitiva para crear su startup basándose en una tecnología, proceso, o modelo de negocio innovadores.
Estos emprendedores buscan sobre todo crear riqueza más que controlar la empresa. Las claves financieras de una startup son distintas y para conseguir dinero tienen que acudir a rondas de financiación y vender parte del capital para hacer frente a los planes de crecimiento.
Una startup espera conseguir escalar el negocio y crecer rápido para satisfacer a mercados globales.
La estructura de costes debe diseñarse para minimizar los gastos fijos todo lo posible al principio y externalizar todo lo posible.
¿Cuál es tu opción?
A corto plazo las pymes generan resultados positivos antes, pero con disciplina las startups innovadoras tienen la capacidad de escalar rápidamente. Las startups generan resultados negativos al principio y eso supone pasar por una etapa difícil, que se conoce como “la travesía del desierto”, donde se trata de sobrevivir hasta que empiezas a generar ingresos.
Pero, una economía saneada incluye las dos formas de emprender y ambas tienen sus puntos fuertes y débiles. Y sobre todo, se requieren mentalidades y capacidades diferentes para conseguir el éxito.
Extracto tomado de: emprendeyvive.com