¿Existe algún perfil en particular para definir determinada persona será un empresario exitoso o no? Inés Temple asegura que nunca está de más repasar cuatro temas vitales a tener en cuenta si se piensa emprender.

Tener muy buena salud

Quien emprende va a trabajar intensamente muchas horas al día, sin ‘respetar’ los fines de semana, noches o incluso madrugadas. Trabajar para uno mismo no tiene horario y rara vez vacaciones. Hay que cuidar el negocio, hacerlo crecer, traer clientes, salir a vender, desarrollar los procesos y estar muy atentos a las disrupciones tecnológicas que puedan afectar al sector en el que operamos. Tantas cosas no dejan tiempo muchas veces ni para dormir lo suficiente, hacer ejercicio o incluso comer sano. Y eso, sin mencionar el estrés de los números que no llegan, los inversionistas o bancos que esperan resultados rápidos, etc.  

Tener mucha estabilidad emocional

Tenerla es fundamental para aguantar el ritmo y sobrevivir a la presión, para no desequilibrarse o sucumbir al estrés: será una montaña rusa de emociones cada día. Buenos momentos donde todo marcha sobre ruedas y el mundo es nuestro, y otros donde las cosas no se dan, se demoran. Hay que tener mucho carácter, nervios de acero y el espíritu bien templado para vivir en esa tensión permanente. Y madurez para no desmayar: eso hace la diferencia entre seguir perseverando o fracasar antes de incluso partir.  

Ser muy seguro de uno mismo

Para emprender y vivir resolviendo dificultades y problemas hay que confiar mucho en uno mismo. Muchas veces no hay nadie más con quien contar. El emprendedor planifica, controla, dirige y manda en todo solo. No tiene jefe, ni muchas veces colaboradores a quién culpar por sus decisiones o errores. Pasa mucho tiempo a solas y tiene que hacer todo por sí mismo, grande o chico, importante o no, pero necesario. Todo eso requiere de un ego adaptable y mucha lucidez para no perder el norte. Eso es particularmente retador si el emprendedor viene de ambientes corporativos donde muchas cosas ya están hechas o hay equipos siempre disponibles para ayudar. Como emprendedor habrá muy poco o ningún reconocimiento y muy bajo nivel de estatus –al principio uno es portero y barrendero de su propio negocio–. Eso a muchos les afecta la autoestima, la identidad y, a veces, hasta la dignidad. El reto es mantener el foco en la meta y la fe en nuestros sueños.

Ser confiable y correcto

Desarrollar y mantener excelentes relaciones de confianza con personas de todo nivel es vital para el éxito del negocio. Actuar siempre con sencillez, calidez y autenticidad –y total ética– es crítica para merecer la confianza de proveedores, clientes, socios potenciales, inversionistas, colaboradores, autoridades. Hay muchas más, pero estas cuatro características son no negociables. 

Tomado de: Elcomercio.pe